CONDICIONUNO, NO PERMITIR QUE NUESTRO PAIS SE VUELVA UN CABARET...AUNQUE AHORA SE PAREZCA MUCHO A ESO, HAY QUE EVITARLO.
jueves, 11 de noviembre de 2010
martes, 9 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
EL EDIFICIO MUNICIPAL DE LA CIUDAD DE SANTA FE, NO ESTA ALQUILADO AL PARTIDO JUSTICIALISTA
En estos días, una decisión del Intendente Mario Barletta,hasta hoy a mi humilde entender el mejor intendente en los últimos veinte años, puso muy nerviosos a los integrantes del partido justicialista, los cuales al parecer se creen únicos en la ciudad y dueños del municipio, cuando los únicos dueños son los ciudadanos, los cuales gracias a Dios, no somos ni seremos peronistas.
La decisión a la cual hago referencia, es al traslado para su reparación y relocalizaciòn en otro lugar más significativo e importante del busto de Eva Duarte de Peròn, que estaba en la plazoleta Blandengues, y seria colocado en la cabecera de la calle que lleva su nombre en esta ciudad. Algo que daba inicio a la avenida de los bustos, lo cual por la mente corta de los dirigentes de un partido popular, y de una juventud partidaria que avizora un negro futuro, no fue entendido así.
Estos dirigentes que ayer se agolparon con violencia y prepotencia en las puertas del palacio municipal que no es exclusivamente de su propiedad sino de la ciudadanía, estuvo al borde de ser destruido si no intervenía la fuerza pública. Estos dirigentes no son otra cosa que la violencia social emblemática que gobierna la sociedad argentina, que solamente sabe dar ejemplos de agresividad si uno piensa distinto.
Lo corto de su pensamiento no les deja ver que esta administración, nos está devolviendo la ciudad insignia de la democracia argentina, la misma ciudad que por ellos fue destruida y enterrada en el ostracismo social, del cual este intendente nos rescato.
Entender que así se hacen las cosas, con rapidez y seguridad, y no con prepotencia y violencia, olvidando que la democracia es la que nos permite opinar, trabajar y crecer, no nos permite vivir del pasado.
Y no olviden señores que esta municipalidad no se alquila a tal o cual partido, por el contrario se las cede el pueblo para su correcta administración y mejora, que es lo que MARIO BARLETTA esta haciendo.
Parrafo aparte para la concejala OBEID, señora usted y ninguno de su familia pueden hablar sin pecado cometido.
jueves, 4 de noviembre de 2010
DESDE LA MUERTE DE NESTOR KIRCHNER, ESTA ES LA MEJOR,LEJOS,LEJOS, DE TODAS DEFINICIONES SOBRE LOS HECHOS.
| Enrique Arenz A Kirchner lo mató el miedo (y Moyano le dio el tiro de gracia) Por Enrique Arenz para el Informador Público Las personalidades como Néstor Kirchner no se enferman por la acción, las peleas, las intrigas, las crispaciones cotidianas y la hiperactividad. Al contrario, disfrutan cuando humillan y someten a los demás, aplastan a sus enemigos y consiguen sus objetivos. Lo que los enferma es el fracaso, la caída, la derrota inesperada, la debilidad del poder, el morder el polvo una y otra vez. Mientras Néstor Kirchner logró materializar sus ambiciones, someter a la incondicionalidad a sus adláteres y atropellar con éxito a sus adversarios y enemigos, vendió salud, fue feliz y se notaba que disfrutaba de su posición dominante. Obligó al comandante del Ejercito a descolgar un cuadro, echó al obispo castrense sin consultar al Papa, mandó a encarcelar a cientos de oficiales sin derecho al arresto domiciliario por edad avanzada o enfermedad, aumentó una y otra vez las jubilaciones mínimas mientras postergaba arbitraria e injustamente las escalas superiores, sometió a gobernadores e intendentes, transformó en poderosas empresarias a las madres de Plaza de Mayo y entregó las calles a piqueteros y movimientos sociales subvencionados con dinero público. Pero por sobre todo supo multiplicar milagrosamente su propia fortuna personal. Todo le salía bien. Hasta el extremo de idear una manera de burlar la Constitución poniendo a su esposa como sucesora para poder ocupar varios turnos presidenciales mediante esa alternancia artificial. No tuvo escrúpulos al ordenar la adulteración de las estadísticas del INDEC, no tuvo freno al meter la mano en las reservas del Banco Central, ni al manotear los recursos de la Anses ni al provocar una inflación que empobrece día a día a los pobres y arrastra a muchos a la indigencia. Hizo lo que se le dio la gana. Pero un día las cosas comenzaron a salirle mal. El primer aviso fue aquella inesperada manifestación masiva convocada por Juan Carlos Blumberg contra la inseguridad de la que ni él ni su esposa jamás se preocuparon. Después vino la valiente resistencia de los ruralistas contra el intento de aumentar abusivamente las retenciones, los cacerolazos en los centros urbanos, el rechazo popular al discurso enervante que planteaba el conflicto permanente y se negaba al diálogo negociador, y, finalmente, el demoledor voto no positivo del vicepresidente Cobos, una verdadera catástrofe. Y a partir de ese traspié, una catarata de fiascos y frustraciones: el enfrentamiento con la Iglesia, que le costó el alejamiento de vastos sectores católicos; el conflicto con Uruguay, que terminó con una sentencia internacional contraria a la Argentina; la derrota electoral de 2008 con el oprobio de las listas testimoniales; la valija venezolana, las denuncias de Graciela Ocaña sobre la mafia de los medicamentos (mafia tolerada por el gobierno, por eso se tuvo que ir la ministra), la guerra contra el periodismo independiente que publicaba tapas, investigaciones, denuncias y opiniones que disgustaban al matrimonio, guerra que epilogó con el papelón increíble de la falsa denuncia contra la empresa Papel Prensa, y por último, la frustrada arremetida contra la Justicia “delivery”, los jueces “cautelares” y la Corte Suprema de Justicia (que había sido nombrada “para otra cosa”, según reconoció el Secretario Legal y Técnico de la presidencia), Corte Suprema cuyos dignos y probos ministros, a pesar de los insultos, las presiones y las amenazas, fallaron como tenían que fallar en tres causas fundamentales (tres puñaladas para el corazón sensible de Néstor): la extradición del terrorista chileno Apablaza, la reposición del procurador echado por Kirchner en Santa Cruz y la confirmación de la suspensión del artículo de “desinversión” de la Ley de Medios (hecho a medida para fulminar a Clarín). A todo esto, las encuestas alambicadas de los analistas más complacientes le daban una caída libre en la intención de voto de la gente, le advertían la virtual imposibilidad de llegar al 40% en la primera vuelta en un proceso considerado irreversible, y por lo tanto la imposibilidad de la reelección de Cristina o la elección de Néstor en el 2011. Scioli, oportunista y ventajero (pero no cobarde), lo culpó solapadamente de la inseguridad en la provincia haciendo trascender que tenía las manos atadas. “¿Quién le ata las manos, gobernador?”, bramó Kirchner fuera de sí en una tribuna mirándolo a Scioli con la cara contraída por el descontrol y la furia. Y esa afrenta le permitió al “sangre de horchata” dar señales de vaporosa independencia, poner condiciones a su asistencia al último acto en Santa Cruz y hasta admitir públicamente que podría ser candidato a presidente. Varios intendentes se soliviantaron y algunos gobernadores se atrevieron a hablar “del futuro del Justicialismo” nada menos que con Duhalde. Ahí Kirchner tuvo su anteúltimo episodio vascular. Se produjo el asesinato del joven militante del PO, y cuando el gobierno intentó tirarle el muerto a Duhalde apareció en los odiados diarios la foto del presunto asesino abrazado con los ministros Boudou y Sileone, en una peña exclusiva y rigurosamente kirchnerista. Pero mientras estas atroces derrotas se producían y debilitaban su menguante poder, los jueces federales movían parsimoniosamente los expedientes de incontables denuncias de corrupción que acorralan a los más cercanos colaboradores de los Kirchner. Néstor sabía que cuando ya no estuviera en el poder tendría que afrontar serias consecuencias penales. No sólo él, también su esposa y posiblemente su hijo, que es el administrador de la fortuna familiar y como tal debe de saber mucho sobre el arte de comprar terrenos fiscales baratos y venderlos caros. El horizonte se le puso muy negro, no tenía escapatoria. Por eso fantaseó con presentarse como candidato a gobernador por Santa Cruz, y dicen (esto no está probado aún) que había comenzado a urdir como última escapatoria un pacto de impunidad con Scioli a cambio de designarlo su heredero. Cuando el ex presidente llegó a Calafate, ya se estaba muriendo. Su poder sin límites, sus proyectos hegemónicos, su “revolución” social, su “modelo” económico de acumulación y "distribución del ingreso", su capitalismo de amigos disfrazado de Justicia Social, todo, absolutamente todo, se estaba derrumbando. Hasta la composición del Concejo de la Magistratura, que utilizó como amenaza contra algunos jueces vulnerables, cambiaría próximamente dejándolo sin el temible poder de veto. Ya estaba muriendo, pero le faltaba el tiro de gracia. Y se lo dio Moyano. El día anterior a su fallecimiento el camionero, exaltado porque también se sabe en peligro, habló con Kirchner por lo menos tres veces y le recriminó en duros términos haberle vaciado la reunión del Consejo Justicialista de la Provincia, a la que pegaron el faltazo los principales dirigentes aparentemente por orden de Kirchner. Claro, Kirchner también comprobó que Moyano era otro de sus terribles fracasos e intentaba esmerilarlo antes de que levantara demasiado vuelo. Pero ya era tarde. Los que le cargaron a Moyano este sambenito (que le va a resultar difícil quitarse) aseguran que la discusión fue feroz: Moyano lo amenazó, le recordó que él era el dueño de la calle y que ya estaba harto de soportar sus maniobras arteras y su autoritarismo. A la mañana siguiente Kirchner estaba muerto. No murió por patriota ni por ser un gladiador que dio su vida por sus ideales en beneficio del pueblo argentino. No fue un mártir, que prefirió la muerte antes que renunciar a sus convicciones, aunque mucha gente, en el marco de la necrofilia argentina, hoy así lo crea. Fue un ambicioso desmesurado de poder y de dinero, un político sin escrúpulos, sin ética, sin remordimientos, que usó la política y el poder en su propio beneficio. Y como suele ocurrir con todas las personas como él, que además están solas y aisladas porque desconfían hasta de sus sombras y no aceptan consejos ni opiniones que contradigan sus caprichos y sus locuras, un día la torre que edificó se le empezó a venir abajo. Cuando Néstor tuvo la certeza de que el piso se le ab ría bajo sus pies y los de su familia, su corazón no lo soportó. En síntesis: a Kirchner lo enfermó la seguidilla de fracasos sin retorno, y lo mató el miedo a las consecuencias penales que lo estaban acechando. Y fue Hugo Moyano quien tuvo el dudoso honor de darle el tiro de gracia. |
martes, 2 de noviembre de 2010
TRATEMOS DE ACLARAR ALGO QUE SE HA VENIDO REPITIENDO.
Vivimos en una sociedad injusta y en una suciedad polìtica sin moral, ni còdigos.
Històricamente haran pensar al escribir los libros, que esto que pasò es bueno, pero la verdadera historia juzgara con dureza la frivolidad de los que dicen defender los intereses del pueblo.
Parrafo aparte para las defensoras de los derechos humanos, que ahora estàn jugando el papel de màrtires, cuando miraron a un lado, cuando muchos mataban inocentes, para defender una causa, que aùn hoy no entiendo.
La violencia sea del tipo que sea, fìsica, ò verbal, no debe ser el arma de coacciòn para cambiar las ideas, bien escribiò alguien alguna vez, "Las ideas no se matan", y la mìa es, DEJEN DE MENTIR POR FAVOR.